Salva tu vida, evita correr por la sabana

T1 Episodio 37

¿Alguna vez has tenido un sueño en el que tuvieras que correr para salvar tu vida?

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Espero que sólo fuera un sueño.

Porque es una situación que no le deseo a nadie.


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Correr, correr y correr.

Tus intestinos a punto de salir por la boca. Sin aire.

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Pero no puedes detenerte.

Corre más y no pares. Tu vida está en juego.

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No mires atrás.

El mínimo tropiezo te costará la muerte. Esquiva una piedra. Esquiva otra.

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Cuidado con esa cebra. Sigue corriendo.

Tu única esperanza es llegar hasta los árboles. Quizá si los alcanzas…

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¡Cuidado!

Una serpiente gigante. Gira a la izquierda y sigue corriendo.

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Tu amigo y tú llegáis hasta la única arboleda que hay. Nada más hasta donde alcanza la vista.

Por fin, un respiro.

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Las pulsaciones al máximo. Ambos a punto de desfallecer.

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Entonces, miras a tu compañero.

Está contento. No puede contener la sonrisa. Su cara expresa alivio.

Como si todo hubiera pasado ya. Como si estuvierais a salvo, y nada malo pudiera pasaros.

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Pero tú no dejas de oír en tu cabeza el rugido. No dejas de visualizar las enormes zarpas, los colmillos…

El tigre gigante que os perseguía era absolutamente real. Parece que os ha perdido de vista, sí. Pero, ¿realmente vale la pena relajarse?

¿Es normal alegrarse tanto?

En fin.

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Como persona sensata que eres, empiezas a subir el árbol.

Tu amigo te mira con sorpresa.

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—¿Qué haces? Si ya se ha ido…

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Eeeeeem…

Ni caso… sigue trepando…

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¿Vale la pena el riesgo?

Obviamente no.

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Sigues subiendo y tu amigo se queda abajo. Tranquilo. Descansando.

Se tumba a la sombra, relajado. Feliz por estar vivo. Aliviado por haber superado el peligro. Y tú sudando y preocupado, como siempre.

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¿Qué haces entonces?

Maldecir a tu amigo por ser feliz. Por despreocuparse. Por alegrarse por las pequeñas cosas, mientras a ti te invade la ansiedad, una vez más.

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¿Por qué no puedo ser yo como él?

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La eterna pregunta.

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Pero, de repente, se escucha un ruido ensordecedor.

Empieza a agitarse el árbol, con mucha fuerza. Estás a punto de caerte.

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Te agarras a la rama más cercana como buenamente puedes, mientras el tronco baila de un lado a otro.

Miras abajo y tu amigo ya no está.

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Lo único que queda es un tigre con un montón de carne a su alrededor.

Se está dando un festín…

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mientras tú… bueno…

digamos que ya no tienes amigo

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Durante decenas de miles de años, ser pesimista te salvaba la vida. Literalmente.

Esto siempre ha sido así.

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Al optimista se lo come el tigre.

El pesimista sobrevive y tiene hijos. Un montón de pequeños, que serán educados en el pesimismo.

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Y también pasaba eso, que los pesimistas… siempre han tenido muchos hijos. Porque otro de los problemas de la sabana es la falta de medios anticonceptivos.

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Y de ese montón de niños educados en el pesimismo, a su vez, sólo sobreviven los más cautos.

¿Qué les pasa a tus hermanos más optimistas?

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Efectivamente.

Se los come el tigre.

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Así pasan generaciones y generaciones.

Miles y miles de años. Y llegamos a los tiempos modernos.

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Tiempos en los que no te va a comer una fiera por la calle. No tienes que correr. No tienes que saber trepar a árboles.

Si tienes un poco de hambre, bajas al súper.

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No tiene ningún sentido ser pesimista.

Pero, aún así, lo somos todos. 

Es muy irónico, pero el ser humano ha creado un mundo para el que no está evolucionado. No puedes evitar ponerte en el peor de los casos. No puedes escapar de la ansiedad.

Del agobio de tus problemas. Del estrés diario.

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¿Cómo vas a hacerlo?

Si estás programado para ello. Ha sido un proceso de cientos de miles de años.

Obviamente eres así.

Todos somos así.

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Pero en la era de internet y la inteligencia artificial, cambia el cuento.

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Es el optimista el que sobrevive. Es el que intenta cosas. El que hace cosas. El que las consigue.

Y hay muy poca gente así.

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Muy poca gente que entienda que, realmente, no tienes nada que perder. No tienes que huir continuamente.

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Esa sabana es imaginaria, y el tigre también. Nadie va a comerte.

Simplemente es la evolución dentro de tu cabeza, alertándote de posibles peligros que, hoy en día, no existen.

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Si entiendes esta historia, habrás adelantado al 99% de la población.

Comprendiendo esto tan sencillo, irás un paso por delante, en esta carrera por la sabana que es la vida.

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¡Hasta la semana que viene!

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indiPe

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