¿Cómo reaccionarías a la reunión?

T1 Episodio 33

Cuando aquella gente entró en la reunión, no sabía qué iba a suceder.

El encuentro era vital para la empresa. De lo que allí se negociara, dependía el futuro de miles de familias.

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Por supuesto, enviaron a los mejores. Un equipo de tres personas.

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Muchos nervios. La tensión se palpaba en el ambiente.

Se podía cortar con un cuchillo.

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Esa mañana, todos estaban concentrados. Porque sabían de la importancia de todo aquello. Eran conscientes de que si lo hacían bien, ganarían mucho. Dejarían de perder mucho.

Pero si salía mal…


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Lo que no esperaban es que todo aquello fuera un teatro. Una jugada diseñada para que pensaran que podían hacer algo. Para engañarlos.

Pero en realidad, ya estaba todo decidido.

Un jarro de agua fría.

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Obviamente, habían perdido. Antes de empezar. Antes de negociar nada. Antes de intercambiar una sola palabra.

Todo perdido.

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Imagínate la impotencia. Imagínate lo que sintieron en cuanto se enteraron de lo que estaba pasando. De que no podían hacer nada. De que nada estaba en sus manos.

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¿Cómo te sentirías tú en una situación así?

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El primero de los negociadores estaba furioso. Más que enfadado. Tenía las venas del cuello hinchadas. No paraba de moverse. No paraba de comunicar lo furioso que estaba.

Lo gritaba a cualquiera que se acercara. Lo repetía en bucle. Su enfado parecía desproporcionado a la situación.

Daba miedo verlo.

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El segundo de los negociadores estaba… totalmente tranquilo. Impávido. Apenas se movía. Sus pocos gestos mostraban serenidad y paz.

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La tercera negociadora estaba… desconcertada.

Realmente asombrada por la situación. Sobre todo, por la reacción de sus dos compañeros, y los observaba con incredulidad.

El contraste no podía ser más grande.

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¿Cómo pueden reaccionar dos personas de forma tan radicalmente opuesta en la misma situación?

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Quedó tan alucinada que, por un momento, se olvidó de la negociación. Estaba claro que sus dos compañeros estaban reaccionando de forma muy diferente. Que sus razonamientos y valores eran muy diferentes.

La invadió la curiosidad.

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En cuanto salieron, le preguntó al primero:

¿Qué significa para ti la furia?

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Si estás enfurecido, te vuelves más fuerte. Y cuando eres fuerte, puedes hacer que las cosas sucedan. Puedes hacer que cualquier situación dé la vuelta.

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Curioso. Muy curioso.

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Se acercó al segundo compañero:

No pareces estar muy afectado por todo esto. ¿No estás enfadado? ¿No te hace sentir furioso?

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—No. No es algo por lo que valga la pena enfadarse.

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En ese momento, se paró a pensar. Lo cierto es que llevaban muchos años trabajando juntos, y no recordaba haber visto a su compañero enfadado. Nunca.

Y motivos había tenido. Todos los que quisiera y más. ¿Por qué?

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Entonces, le preguntó:

—¿Qué significa estar enfadado para ti?

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—Si te enfadas, pierdes el control. ¿Y qué pasa si pierdes el control? Que el otro gana.

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Tus valores cambian la forma en que ves el mundo. Hacen que interpretes las cosas de una manera. Moldean tu realidad.

Elígelos sabiamente. Revísalos con frecuencia.

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Y no cometas el error de pensar que el que está a tu lado ve las cosas igual que tú.

Es posible que, en la misma situación, esté viviendo una realidad paralela. Quizá haya un abismo entre sus valores y los suyos.

Un abismo entre tu interpretación y la suya.

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Seguiremos buscando buenos valores, ¡la semana que viene! 😉

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indiPe

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