NO VAYAS AL CASINO

Para casi todo, es mejor hacerlo que hacerlo bien. Porque hacerlo, te llevará a hacerlo bien. Primero cantidad y después calidad. ¿Tiene sentido? 

A veces, es mejor meditar un minuto que media hora. ¿Por qué? Porque habrá algún día en el que no tengas tiempo. El día a día es así, está lleno de imprevistos. No nos gustan los imprevistos. Igual te has pasado imponiéndote esa media hora. Y lo que sucederá es que, la primera vez que falles un día, tu plan se tambaleará. A la segunda, habrás fracasado sin remedio. 

Cíñete a tu minuto. Disfruta tu minuto, y repítelo hasta que no puedas vivir sin él. Hasta que lo hagas de forma automática y lo tengas interiorizado. Hasta el punto en el que se te olvide si lo has hecho o no. Que sea como respirar. 

Es muy delicadita la mente humana. Tiene una increíble capacidad para auto-engañarse. No siempre puedes fiarte de ti mismo. Pero la clave no está en dudar constantemente. Eso acabaría contigo. La clave está en aprender qué mecanismos te ayudan y cuáles no. 

Tu mejor amigo son los hábitos. Si quieres hacer algo importante para ti, descomponerlo en hábitos es el camino a seguir. Pero no olvides que también pueden ser tus mayores enemigos, precisamente por el mismo motivo. La consistencia es un arma poderosa, un arma de doble filo.

¿La fuerza de voluntad? No cuentes con ella para nada. Sólo conseguirás agotarte. Al primer momento de cansancio, te dejará tirado. 

¿Quieres evitar comer chocolate? Joder, pues no tengas chocolate. Si no quieres gastar dinero en las tragaperras, no vayas al casino. 

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