MI PUTO MUNDO

Escapando del atropellado ritmo de la vida, del infortunio de la sociedad, de los torpes existencialismos fallidos. Escapando de la manipulación pasiva de un naufragio urbano, del día a día. Me he fugado sin remedio. Me he ido para no volver.

Por fin, apartado del resto del mundo en mi remanso de paz. Una realidad paralela. La única norma es que la realidad está prohibida. Quizá sea cierto que sólo existe en la mente humana y en ningún otro lugar. Si lo decía el señor Orwell, por algo será.

En mi puto mundo, que es pequeño, mando yo. Los desahogos espirituales están a la orden del día. El puntillismo sesudo de mis pensamientos no molesta. Saco la lupa cuando me place y la educación ya no interfiere en mi aprendizaje. Aquí, es posible escapar de la cárcel de la ignorancia.

Ya nadie me mira mal por llevar mis gafapastas sin cristales. Las frases lapidarias están escritas en los árboles. La banda sonora diaria es el lisonjero caminar de unos tacones. El gran spoiler de los Reyes Magos no es necesario. No seguir modas está de moda. Lo estúpido sigue teniendo un encanto especial. La calidad editorial está de paso. El blues sigue siendo cotidiano y las guitarras todavía son respetadas.

En este extraño lugar, la red social más utilizada es la vida. Nuestros followers son de carne y hueso, y su avatar es de verdad. Irse de cañas con ellos vale más que un retuit y el ingenio se premia con risas. El fútbol sigue siendo sólo un juego. Los telediarios no son una excusa para escuchar las desgracias ajenas. No se usan los paraguas. No hay colas. Puedo permitirme olvidarme de las películas, para volver a disfrutarlas una y otra vez. El miedo al rechazo ya no es un impedimento para ligar.

Madrugar es voluntario, trasnochar aconsejable. Tenemos vacuna contra la nomofobia. Ni pican las abejas, ni el agua está fría jamás. El sexo no es tabú, y la poesía no se esconde en las estanterías. Jamás te despertará un camión de la basura. Ningún cajero automático te volverá a insultar. Lo voluntario no lo dictan los demás.

Aquí, no se cobran las bolsas de plástico. No se prohíben los versos satánicos, ni se alarga la broma infinita. La belleza sigue siendo deseable, pero nunca exigible. Todos los días sale el arcoíris de la gravedad. No hay lágrimas de rímel. Mi puto mundo mola más.

Un sabio decía que la mayoría de la gente muere de una indigestión de sentido común. Que descubre, cuando ya es demasiado tarde, que lo único que nunca lamentamos son nuestros errores. También que, en los días que corren, la gente sabe el precio de todo y el valor de nada. Siglo y medio después sigue siendo actual. Tú también puedes dejar de ser preso de tus prejuicios. Que yo tampoco sé vivir y estoy improvisando.

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