Así cambia tu vida un mensajero persa. Un superpoder mental

T1 Episodio 2

Un superpoder mental y la historia de un mensajero persa, en menos de 2min.


Hay una habilidad que casi nadie tiene.

Una habilidad tan importante que puede salvar vidas.

Que puede mejorar tu vida y la de la gente que te rodea.

Que puede ahorrarte tiempo.

Y muchos disgustos.

Podríamos decir que es un superpoder mental.

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¿Cómo?

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Bueno.

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Voy a contarte una historia.


UNA HISTORIA

Hace muchos muchos años, en la antigua Persia, había un mensajero.

Un mensajero muy honrado.

Realmente, un buen tipo.

Pero tuvo muy mala pata.

La fortuna estaba totalmente en su contra.

Y es que tuvo la mala suerte de presenciar una masacre.

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¿Presenciar?

¿Sin más?

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Exactamente.

Todo el ejército de su reino cayó frente a su enemigo.

Y él lo vio todo.

No pudo hacer nada.

Impotente.

Con la moral por los suelos. Con el peso de la derrota sobre sus hombros.

Hizo lo único que estaba en sus manos:

volver a casa y comunicar la noticia

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Un largo camino dándole vueltas a la cabeza.

¿Cómo contar algo así?

No hay forma agradable de comunicar que todo el mundo ha muerto.

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¿Cómo iban a recibirlo?

¿Cómo iba a sacar el tema?

¿Cómo se lo iban a tomar?

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Bueno.

No tuvo oportunidad de contar nada.

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Nada más llegar, lo mataron.

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WHAT?

Sí.

Has leído bien.

Los antiguos persas mataban a algunos mensajeros.

Simplemente por traer a casa malas noticias.

Aunque estas fueran una valiosa información.

Sucedía hasta tal punto que, a veces, los mensajeros huían.

No los culpo.

En vez de hacer su trabajo, tal y como un jefe sabio habría querido, se iban sin mirar atrás —y sin comunicar la noticia, claro está—.

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¿Por qué hacían esto?

Porque existe una fuerte tendencia psicológica en el ser humano para asociar conceptos entre sí.

Esto hace que asociemos la navidad a la familia, la cerveza a los amigos, y que algunos mensajeros no lleguen a los turrones…

Esto es así.

Por eso, nunca verás a un candidato dar malas noticias antes de unas elecciones. Siempre habrá algún subordinado dispuesto a chupar un poco de cámara.

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¿La solución?

Acostúmbrate a alegrarte cuando te den malas noticias.

Por loco que parezca.

No por la noticia en sí, claro está.

Sino por el hecho de conocer la verdad.

Que sea algo que la gente no tema hacer.

Nadie tendrá la necesidad de mentirte para ahorrarse el mal trago de que te enfades con él —simplemente por traer malas noticias de la batalla—.

Esto algo que poca gente sabe.

Que te pone por delante te todos ellos.

Si consigues entrenarlo, hasta el punto de convertirlo en un hábito, tendrás mucho ganado en la vida.

Un superpoder mental, al alcance de pocos.


Y con este superpoder, tan útil como contraintuitivo, nos despedimos hasta el siguiente número.

¡Un saludo!

indiPe

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