LA CLAVE PARA SER UN PERDEDOR

¡ Invierte, invierte !

¿Cómo? Creo que al tito se le ha ido la cabeza.

Cuando el tío Charlie se sube al estrado, es difícil predecir qué va a suceder. Le encanta hablar. Es un experto comunicador, y su arma secreta es la sorpresa. El discurso comenzó al grito de “¡invierte!”. Melodramático y convincente.

Todos teníamos media cartera fuera, dispuestos a invertir en cualquier cosa que nos dijera. Entonces, el discurso dio un giro repentino y comenzó a hablar de un matemático alemán del siglo XIX. ¿A qué juegas, Charlie?

Cuando Jacobi tenía que resolver un problema, intentaba invertir, ya que creía que invertir los resultados conocidos puede abrir nuevos campos para la investigación, como lo hizo con la inversión de la función integral elíptica. 

Por eso es un gran orador, porque nunca sabes cómo va a seguir el discurso. Él seguía a lo suyo, ignorando la meza entre incredulidad y diversión contenida de su público:

A veces no sabemos qué opción es la mejor, pero sabemos cuál es la peor, por lo que identificando y evitando malas decisiones, nos aseguramos de ser mejores tomadores de decisiones. Warren y yo siempre comentamos que esta forma de pensar es una de las cosas que nos han ayudado a llegar hasta aquí.

Es increíble cuánta ventaja a largo plazo han obtenido personas como nosotros intentando consistentemente no ser estúpidos, en lugar de tratar de ser muy inteligentes.

Invierte, siempre invierte: pon patas arriba una situación o problema. Míralo al revés. ¿Qué pasa si todos nuestros planes salen mal? ¿A dónde no queremos ir y cómo llegas allí? 

Creía que estaba empezando a pillarlo. Dale la vuelta a las cosas. Piensa boca abajo. Busca lo que nadie busca, y encontrarás lo que nadie encuentra… Pero, el tío Charlie es el tío Charlie, había otro giro en el discurso.

A pesar de mis años, no sé si puedo daros la clave para una vida próspera y feliz. De lo que estoy seguro es de cómo aseguraros una vida llena de miseria e infelicidad. Estas son las 5 claves que debéis seguir

Así es cómo llegó al punto clave de su discurso. ¿Quieres una vida horrible? Aquí tienes la fórmula secreta:

5 prescripciones para una vida miserable

 1. Deja que las adicciones se apoderen de ti.

Pásate el día en redes sociales, bien pegado a las pantallas. Bebe todo lo que puedas y, si te da tiempo, drógate. Te garantizo que triunfarás.

 2. Siente todo el resentimiento que puedas.

Envidia a todo el mundo que te rodea. Acumula rencor y pásate el día pensando en lo que tienen los demás, sin pararte a pensar en qué cosas te deberían hacer sentir agradecimiento. Es un truco infalible.

 3. Sé alguien en quien no se pueda confiar. 

Traiciona la confianza de todo el mundo que puedas. Falta a la verdad. Miente mucho y decepciona a todos tus seres cercanos. Muy recomendable.

 4. Deja que la vida te tumbe.

Cada vez que tengas un problema, ríndete. Complácete en pensar que eres una víctima. Te han pasado muchas cosas malas y es razonable que le eches la culpa a todo menos a ti. Regodéate pensando que rendirte está justificado y que lo normal es no intentarlo más. 

 5. Niégate a aprender de los errores del pasado.

Repite una y otra vez todas las cosas en las que te ha ido mal. Cada vez que una acción dé el peor resultado, continúa repitiéndola hasta el infinito. Si algo no funciona, sigue haciéndolo exactamente igual. 

Te garantizo que si sigues estos puntos a rajatabla, no hay nada que pueda ponerse en tu camino. Conseguirás, inevitablemente, una vida infeliz y miserable. 

A veces, como si se tratara de un paseo de Alicia detrás del espejo, las cosas no son lo que parecen. En lugar de buscar el éxito, haz una lista de cómo fallar: a través de la pereza, la envidia, el resentimiento, la autocompasión, el derecho, todos los hábitos mentales de la auto-derrota.

Evita las cualidades y tendrás éxito. 

Como siempre dice el tío Charle: Dime dónde voy a morir, para no ir allí.

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