La Fórmula Definitiva para el Éxito

T1 Episodio 27

Empecé a leerme un libro de esos que te cambian la vida. De esos que todo el mundo habla. De los de tropecientas páginas y citas buenísimas.

De los que parecen humo desde la distancia.

Pero,

para mi sorpresa,

en él me tropecé con La Fórmula Definitiva para el Éxito


Hay una cosa que nunca he dicho públicamente. Pero, si me sigues hace algún tiempo, supongo que ya sospechabas.

No me gustan los vendehumos.

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Así es. Intento escapar de todos ellos, de las fórmulas mágicas y de los atajos. Y no es fácil. Especialmente en los tiempos que corren.

Pero hay varios trucos para mantenerse lejos de esta gente.

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Uno de ellos es:

Si se ha escrito para ganar dinero, no lo leas.

No es infalible, por supuesto. Pero te librará de unos cuantos vendehumos.

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Otro:

Cuanto más viejo es el problema, más vieja es la solución.

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Lo cual quiere decir que, si buscas el sentido de la vida, es más fácil que lo encuentres leyendo a Lao Tsé que a Paulo Coelho.

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Pero.

Siempre tiene que haber un pero.

Hay un vendehumos que no para de cruzarse en mi camino. Por todas partes. En entrevistas, podcasts, en otros libros. Siempre sale su nombre. Me persigue.

Y siempre en boca de gente que es de fiar. De gente en la que confío. Gente que para nada son vendehumos.

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Así que decidí darle una oportunidad.

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Me compré uno de sus libros más famosos. Y allí estaba. Allí es donde la encontré. El cáliz de fuego. La piedra filosofal. La solución a todos nuestros problemas:

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Allí estaba

La Fórmula Definitiva para el Éxito.

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Como podrás imaginar, al leer este título tan cursi, no esperaba nada más que lo que era de esperar.

Humo.

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Pero entonces, leí la fórmula.

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¿Lo es?

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¿Es humo?

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La verdad es que no lo sé.

Le he dado unas cuantas vueltas, y aún unos días después de haberlo leído, no sé si es un engaño para tontos o de verdad es la fórmula definitiva del éxito.

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Por un lado, es un poco perogrullada. Son cosas bastante evidentes. Como lo más básico de los más básico. Simple. Incluso sencillo. Demasiado sencillo.

¿De verdad puedes arreglar toda tu vida con un simple párrafo?

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Pero, por otro lado, es algo cierto. Muy cierto.

Realmente creo que todo podría reducirse todo a ese párrafo. Ese absurdo párrafo que, si todos siguiéramos, pondríamos fin a todos nuestros problemas.

Y es que, aunque sea algo tremendamente sencillo, son cosas que casi ninguno hacemos. De estos cuatro pasos tan básicos, la mayoría nos tropezamos con el primero. Y no pasamos de ahí.

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¿Entonces?

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Es mejor que decidas por ti mismo.

Quizá una perogrullada que todos necesitamos escuchar. Y replantearnos cosas.

Quizá sea una perogrullada que necesites escuchar ahora mismo.

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LA FÓRMULA DEFINITIVA PARA EL ÉXITO

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  1. Decide qué quieres.
  2. Toma acción.
  3. Date cuenta de qué funciona y qué no.
  4. Cambia tu enfoque hasta que consigas lo que quieres.

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Quizá necesitamos más vendehumos que nos enseñen el camino.

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O quizá no.

Por si acaso, nosotros seguiremos aquí. Lejos de todos ellos, de las fórmulas mágicas y de los atajos. Lejos del humo.

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Hasta la semana que viene.

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indiPe.

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