Una filosofía para una vida mejor

T1 Episodio 5


Una filosofía, un método y unas cuantas normas… en menos de 2 minutos.


Hace mucho, mucho tiempo, había una filosofía practicada por casi todas las personas de bien. Una práctica que igualaba a todos, independientemente de su clase, y que los ponía al mismo nivel ante la muerte.

Una forma de ver el mundo que destacaba todo aquello que es importante para una vida mejor, dejando a un lado lo superfluo. Un esclavo podía ser el maestro de un emperador —no es un ejemplo casual—.

Lo más curioso —y lo que más me gusta a mí—, es que esta gente no se centraba en “filosofar”. No pretendía establecer discursos complicados, ni pasar horas con discusiones retóricas. Su objetivo era —y sigue siendo— conseguir una vida mejor, y conseguirlo únicamente a través de la acción.

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Muchos ya lo habréis identificado. Efectivamente, hablamos del estoicismo. Su metodología se centra en 3 estratos fundamentales:

1. ACCIÓN

Practicar. El primer paso es seguir las directrices marcadas por los que saben más que tú. Sin más. Aunque no sepas o entiendas el porqué. Por ejemplo: haz deporte. Pues haces deporte y listo.

2. EXPLICACIONES

El segundo estrato es el de razonar, buscar las explicaciones. Por ejemplo: El deporte te hace más sano.

3. “FILOSOFAR”.

Aquí ya entraríamos a razonar en qué y cómo mejora el deporte tu salud. En qué significa la palabra deporte, y todas las ramificaciones derivadas de su práctica. Pero, en fin… creo que lo has pillado.


Pero, lo importante de todo esto, es que el primer paso es la acción. No se pospone. No se espera a aprender y entender un montón de teorías. Ya habrá tiempo para eso…

Lo que nos interesa a nosotros es el primer nivel: empezar ya. Es momento de actuar. Así que por aquí os dejo algunos principios estoicos, para poder comenzar por el principio.

A mí me gusta pensar en ellos como normas para una vida mejor. Aunque, claro está, esto no es una religión, puedes hacer caso a lo que te dé la gana y quedarte sólo con los que más te gusten. Sin remordimientos. Allá van:

Aprende a diferenciar entre lo que está bajo tu control y lo que no.

Que tu felicidad y bienestar sólo dependan de lo que está bajo tu control.

No hay nada externo que pueda dañarte ni molestarte. Sólo pueden llegar a ti las ideas que te haces de las cosas, nunca las cosas, y eso depende de ti (está bajo tu control).

Si algo no depende de ti, ten a mano esta respuesta: “No me incumbe”.

No hay nada que sea tuyo, salvo tu mente. Si te toca devolver algo que te ha sido prestado durante un tiempo, devuélvelo con mucho agradecimiento por haberlo tenido todo este tiempo (aunque ese algo sea un ser querido).

Eres responsable de todo cuanto sucede en tu mundo —es tu mundo—, pero no culpable. Nadie tiene la culpa.

No te empeñes en que las cosas sucedan como deseas, desea mejor que las cosas sucedan como suceden, y tu vida fluirá apaciblemente.

Con estos consejos milenarios, termina el episodio de hoy. Para más normas de vida, sígueme en Twitter —si es que no lo haces ya—:

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