El consejo del mejor arquitecto de todos los tiempos

T1 Episodio 26

¿Qué es lo que nos separa de los grandes genios?

¿Qué hacen que se nos escapa al resto?

A veces, aunque no lo creas, son detalles pequeños.

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Como en este caso, el del mejor arquitecto de todos los tiempos.

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Tenía 17 años cuando entré en la escuela de arquitectura.

La “Escuela Técnica Superior”. Que así es como las llaman. Y efectivamente, lo que sucede allí dentro es tan divertido como el nombre.

La cuestión es que yo no sabía si me gustaba la arquitectura o no. No tenía ni idea de nada.

Y en una de las primeras clases, nos invitaron a aportar 10 nombres de arquitectos.

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Yo no llegué a los tres.

Estaba más que perdido.

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Fue allí donde escuché por primera vez el nombre de Le Corbusier. Uno de los mejores arquitectos de la historia.

Según decían casi todos los profesores, el mejor de todos. Conocidísimo en el mundillo, al parecer. El Messi de la arquitectura.

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Pero yo no tenía ni idea. No sabía nada.

Me gustó enseguida. Porque era un tipo raro. Porque era diferente a los demás. Y hacía cosas diferentes. Era mejor que el resto.

Le gustaban las curvas, las formas extrañas. La libertad. Parecía que pintaba sus edificios en vez de construirlos.

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Y así era en realidad.

Más tarde, me enteré de que también era pintor. Dividía su tiempo entre ambas disciplinas. Por las mañanas pintaba en su casa. En su pequeño estudio casero.

Las tardes eran para la arquitectura. Desde su oficina.

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Mis sospechas eran ciertas.

Él mismo decía que pintar es lo que lo mantenía creativo. Y esa creatividad la plasmaba después en sus edificios.

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Las dos cosas se complementaban.

Pero no le gustaba mezclar ambos mundos. Los edificios los firmaba como Le Corbusier. Sus cuadros, con su nombre de pila: Charles-Édouard Jeanneret.

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Un día apareció un periodista en su apartamento de París.

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Era por la mañana. Así que lo pilló en mitad de su sesión diaria de pintura.

Él mismo fue a abrir la puerta.

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—Buenos días, caballero. Soy periodista y busco al señor Le Corbusier, para hacerle una entrevista —se presentó el periodista.

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Le Corbusier se quedó perplejo, mirándolo fijamente.

Intentando contener una sonrisa, le respondió:

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—Lo siento mucho, caballero, el señor Le Corbusier no se encuentra en este momento. Tenga un buen día —cerró la puerta y siguió pintando.

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UNA LECCIÓN MAGISTRAL

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Esta es una de las lecciones más importantes que puedes aprender en la vida. Un consejo de primera mano, del arquitecto más importante de todos los tiempos.

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Tienes que aprender a proteger tu tiempo. Tienes que aprender a defender aquellas actividades que valoras de verdad.

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Recuerda siempre que si algo es una prioridad, significa que va primero.

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Con este aprendizaje, nos despedimos hasta la semana que viene.

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indiPe

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