Cómo encontrar lecciones valiosas en cualquier situación

T1 Episodio 29

Puedes encontrar aprendizajes en todo.

Puedes mejorar en cada momento.

Es cuestión de fijarse bien.

Es cuestión de atención.

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También puedes aprender de mis errores


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Hay veces que la vida te pone a prueba.

Momentos que no ves venir. Sorpresas que te van haciendo más fuerte a la larga. Pero que, en el momento, no te hacen puta gracia.

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El otro día me levanté, como una mañana cualquiera. Tenía muchas cosas que hacer, y poco tiempo que perder.

Así que, como todos los días, me fui directo a la cocina.

¡Un café y a funcionar!

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Pero.

Siempre tiene que haber un pero.

Mi cafetera no funcionaba bien. El peor de los imprevistos.

Por algún extraño motivo perdía agua. Hacía el café, pero se aguaba. Algo inadmisible. Necesitaba mi café más que nunca, y este imprevisto no me estaba haciendo ninguna gracia.

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Así que hice lo único que estaba en mi mano.

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¿Renunciar a mi café?

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¿Tomarme un café aguado?

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Ni de coña.

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Empecé a desmontar la cafetera.

Quité tornillos, tuercas y gomas. De todas partes. Desarmé los embellecedores, la carcasa exterior y la interior. La despiecé por completo.

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Me parece adecuado comentar en este punto que no tengo ni idea de mecánica. Ni de cafeteras. De lo único que controlo es de ingerir café. Y a un nivel muy básico.

Mi razonamiento era que si desmontaba todo y lo volvía a montar, funcionaría por arte de magia. Igual que con los ordenadores. Apagar y volver a encender.

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Pero una vez acabado el proceso, todo seguía igual.

Todas las piezas en su sitio. Nada roto. Nada fuera de lugar.

Y seguía perdiendo agua.

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Empecé a pensar que no era la cafetera.

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Igual estoy moliendo demasiado el café. Igual no pasa bien el agua y eso genera mucha presión. El aparato parece funcionar perfectamente. Tenía que ser eso.

No estaba dispuesto a quedarme sin mi café de la mañana, así que decidí hacer todas las pruebas posibles.

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Empecé a hacer cafés con todos los grosores de grano. Prueba tras prueba. Uno tras otro.

Tenía que ser eso.

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Pero no había manera.

La cafetera seguía perdiendo agua, y yo estaba perdiendo mis nervios.

De repente, ya no me hacía ninguna gracia. Empezó a crecer mi ansiedad. Cada vez tenía más prisa y cada vez me fastidiaba más aquel estúpido experimento.

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¿Qué pasa con esta puñetera cafetera?

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Mi mente empezó a trabajar más rápido de lo que me gustaría.

Seguramente estaba utilizando todo esto como una excusa para no trabajar. Tenía que entregar varias cosas a varios clientes, y quizá lo estaba posponiendo. Procrastinando.

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También tenía un par de eventos sociales. De esos que no apetecen. De esos que son por compromiso. Necesitaba comprar regalos para desconocidos, y cosas por el estilo. Nada divertido.

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Entré en un bucle negativo. Mi cabeza dando más vueltas de las que debería. Cada vez, aparecían más problemas.

Problemas que no estaban antes de desmontar aquel infernal aparato. O, mejor dicho, problemas que yo no estaba viendo.

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Cada vez más ansiedad. Estaba empezando a perder el control. Necesitaba una salida. Necesitaba salir de allí. Escapar. Huir de todo aquello.

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De los problemas también. Sobre todo, de los problemas.

Así que me giré con la intención de abandonar aquella cocina, aquel edificio y aquella ciudad. De irme muy lejos, y no volver.

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Pero lo que vieron mis ojos, me sentó como un tortazo en toda la cara. Un jarrón de agua fría. Un choque frontal contra la realidad.

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Lo que había ante mí eran un montón de tazas de café.

Todas vacías. Todas me las había tomado yo.

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No era el aparato lo que me había puesto nervioso.

No eran mis problemas. Ni los reales, ni los imaginarios. Lo que pasaba es que me había tomado un montón de cafés.

Muchísimos.

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A veces, la explicación que buscas está más cerca de lo que parece. A veces, está a la vista y eres tú el que no la ves.

Casi siempre es algo más sencillo. Casi siempre, estás complicándote sin necesidad.

Cuando tengas algún problema, empieza por lo más simple.

Cuando te veas en un agujero, deja de cavar.

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Con esta historia y su moraleja, me despido. Nos vemos la semana que viene.

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indiPe

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