Así te cambia la vida un grano de arroz

T1 Episodio 13

Una newsletter que puede hacerte rico.

¿Cómo?

Con la idea más poderosa del mundo según Einstein,

hablando sobre reinos, sultanes, ajedrez…

y arroz.

Mucho arroz.


UNA ENTREVISTA

(más o menos)

Una vez le preguntaron a Einstein cuál es la idea más poderosa del mundo.

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La típica entrevista para la tele.

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El reportero debía estar pensando algo así como: que responda cualquier chorrada sobre física, y me voy a comer el bocata.

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Pero su respuesta fue:

El interés compuesto.

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What?

¿Qué es exactamente el interés compuesto?

No suena a física.

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En fin.

Una movida.

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Bueno.

Voy a contarte una historia.


UNA HISTORIA

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Hace mucho mucho tiempo, había un reino gobernado por un sultán.

La gente del reino estaba pasando mucha hambre.

El sultán, muy preocupado.

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En un momento de desesperación, ofreció una recompensa.

El que solucionara la hambruna, tendría la recompensa que quisiera.

Simple.

Sencillo.

Hasta diría que sensato.

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Apareció un hombre misterioso.

Un hombre normal, no me entiendas mal. Pero con capa y capucha.

Es decir. Misterioso.

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Pero escondía un oscuro secreto.

Sabía de matemáticas.

Le ofreció el siguiente trato al sultán: una solución y una lección, a cambio de que llenara un tablero de ajedrez de granos de arroz.

¿Nada más?

Nada más.

Pues adelante.

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La solución, como quizá sospeches, tenía que ver con el interés compuesto.

Le propuso al sultán que le prestara a cada súbdito un grano de trigo.

A cambio, cada súbito tendría que de devolver dentro de un año dos granos de trigo.

De esta forma, jamás volverían a pasar hambre.

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Habría trigo de sobra, y el sultán sería aún más rico.

Todos saldrían ganando.

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.

Simple.

Sencillo.

Hasta diría que sensato.

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Pero sobre todo, había una persona que ganaría más que el resto.

El hombre misterioso.

¿Cómo?

Su recompensa también funcionaba con interés compuesto.

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De la siguiente manera.

En la primera casilla de un tablero de ajedrez, colocarían un grano de arroz.

Se doblaría en la segunda casilla, dos granos de arroz.

Igual en la tercera, 4 granos de arroz.

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Solucionar un problema nacional a cambio de unos granos de arroz… pensaba el sultán.

Y además con un tablero de ajedrez.

Le flipaba el ajedrez.

¡Vaya chollo!

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Cuando acabaron la primera fila del tablero, iban por 255 granos de arroz (1+2+4+8+16+32+64+128). Al final de la segunda, 511 granos. En la tercera, 1.023 granos.

Según avanzaban filas, el sultán se iba poniendo nervioso.

Pálido.

Más pálido que las casillas blancas del tablero.

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Seguían avanzando casillas.

Y según avanzaban, la cantidad iba creciendo.

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Pero no lo hacía de forma lineal.

Crecía de forma exponencial.

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Al llegar a la última, la deuda estaba en 18 trillones de granos de arroz.

Guau.

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Esa cantidad…

no es que excediera la producción del reino.

Excedía la producción mundial.

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Pero claro.

Recuerda el trato.

Una recompensa a cambio de una solución y una lección.

Esta era la lección:

Nunca subestimes el poder del interés compuesto.

UNA CONCLUSIÓN

.

Espero que tú también recuerdes la lección.

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Si no utilizas el interés compuesto a tu favor, alguien lo utilizará en tu contra.

(A su favor)

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Con esta lección y un bizcocho…

Nos vemos la semana que viene 😉

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indiPe.

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